Nuestro fútbol local sigue dándonos emociones. En vísperas de la última jornada, tres instituciones optan a llevarse el clausura. Sólo dos puntos separan al Caracas FC del Deportivo Táchira, campeón del apertura, y del Deportivo Italia. La inesperada caída del rojo en la penúltima fecha aunada a las victorias de aurinegros y “azzurri” puso las cosas a pedir de boca para la última fecha. Pero no sólo en la parte alta de la tabla vivimos la intensidad y colorido que puede dar nuestro torneo. La penúltima fecha tuvo un protagonista distinto al que se pensaba en la parte baja de la tabla.
Por segundo año consecutivo el Carabobo FC logra, in extremis, su permanencia en la primera división del fútbol venezolano. Luego de un apertura difícil, un clausura que no lo fue menos, la salida del Profe Saúl Maldonado y las nunca faltantes voces agoreras que dieron la apariencia de tener razón, el vinotinto regional sacó sus cuentas e hizo lo que debía hacer en las postrimerías del clausura. Luego de las fundamentales victorias ante el FA El Vigía y el Aragua FC, el Carabobo logró igualar a puntos en la tabla acumulada a su rival directo, el SD Centro Ítalo. El partido clave fue el miércoles pasado, ante quienes ya se sentían campeones. El Todopoderoso Caracas FC llegó al Misael Delgado con toda la intención de dar la vuelta olímpica, amén de una derrota del Deportivo Italia en Pueblo Nuevo. En San Cristóbal se le dieron las cosas al rojo, pero en Valencia no pudieron ante un Carabobo que sabía que de puntuar, dependería de sí mismo para lograr la permanencia. El 0-0 final colocó las cosas como los dirigidos por Rafa Santana lo querían, pero tan importante como eso fue el efecto que logró ese buen partido en la entrada del domingo siguiente al coso de Guaparo. Un Misael Delgado bastante concurrido recibió a Mineros de Guayana. En Valencia comenzó a hablarse del fútbol local. Pluchino, Colmenares y Laurens con una diana cada uno ayudaron al Granate a ganar los obligatorios tres puntos. Luego de finalizado el encuentro, el público carabobeño permaneció en el estadio, en silencio, esperando que se consumara la victoria del Deportivo Anzoátegui ante el Centro Ítalo y sellar la salvación. El pitazo final en Puerto La Cruz con el 1-0 a favor del Anzoátegui llevó una ola de alivio directo a Valencia: ¡El Granate estaba salvado!
El Profe Rafa Santana, sabio de nuestro fútbol, no defraudó a quienes creyeron en él. Aunque se sentía que la tarea estaba hecha, no era el objetivo planteado al inicio del campeonato. Se entiende en el ambiente que este equipo debe estar para mejores cosas en el futuro cercano, pero ya son dos años consecutivos eludiendo el descenso en las últimas de cambio. El Carabobo no debe acostumbrarse a esta situación. Es necesario que estas dos últimas temporadas sirvan para que los responsables despertemos y nos propongamos firmemente devolver al Carabobo FC al sitial que le corresponde en nuestro fútbol: La lucha por posiciones en Copa Suramericana o Libertadores.
El punto logrado ante el Caracas como catalizador de la resurrección del público carabobeño debe hacernos pensar que es momento de reflexionar. El Profe Santana tiene un proyecto para el futuro, cosa que le hace mucha falta al Granate, pero debemos mirarnos nosotros los carabobeños, que no debemos caer de nuevo en la desidia y abandonar al equipo durante toda la temporada para tenderle la mano cuando pudo haber sido demasiado tarde. Estos días son evidencia del que el público carabobeño está ávido de ser un animador del torneo local si su equipo responde y es dirigido con seriedad. El cariño por los colores existe. La barra Granate es respetada a nivel nacional por ser la de más aguante del país. Mi respeto y admiración con todo entusiasmo a los grandes “Granadictos”. Especial mención merece alguien que supo darle proyección nacional e interés al equipo en todo momento: Don Humberto Turinese. Motivos afectivos hay para apoyar a Carabobo, pero a continuación quiero hacer referencia a lo motivos objetivos. Cuenta Erasmo Provenza en su interesante blog “Gamelote futbolero” (http://www.gamelotefutbolero.blogspot.com/) que una vez escuchó que a nuestro fútbol le hacen falta dieciocho Guillermos Valentiner. Quiero suscribir la afirmación en su totalidad. El “doctor del fútbol” fue el cerebro y el portador principal del mérito de convertir al Caracas FC en lo que hoy es: El club más laureado de nuestro fútbol en sólo poco más de 20 años. ¿Existen otros diecisiete Guillermos Valentiner? Muchos dirán que hay uno sólo… En realidad no sé si existen tantos empresarios interesados en el fútbol en este país, pero de lo que estoy seguro que si hay una ciudad en la cual podamos encontrar a alguien con tales convicciones y capacidades, esa es Valencia, la ciudad industrial de Venezuela. Carabobo es un estado donde el deporte se vive en serio en todos los ámbitos, tanto en el profesional como en el aficionado. Es una región salidora en cuanto al beisbol y el baloncesto. Hasta en Voleibol y fútbol de salón se ha vanagloriado de ser referencia. No hay razón por la cual el fútbol deba ser una excepción. El Carabobo FC, con todas sus carencias, ha entregado figuras al fútbol nacional que hoy son referentes en otros equipos: Jonathan Del Valle, Daniel Valdés, Renny Vega y Armando Maita son algunos nombres. ¿Qué tal que el Carabobo FC tenga algún día una estructura completa con divisiones inferiores y cantera? Me atrevo a apostar a que sería altamente prolífica y de calidad. El éxito de un eventual proyecto serio para el Carabobo FC es inminentemente un evento esperando ocurrir.
Carabobo espera a su Valentiner. Y vaya que potenciales sobran. ¿Qué tal? Podemos seguir “el ejemplo que el Caracas dio” y algún día birlar un campeonato a los rojos… o varios…
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