Simplemente, nuestro clásico. De repente, sin tantos euros como un Milan-Inter. Tal vez sin tantas estrellas como un Barça-Madrid. Posiblemente sin tanto reconocimiento internacional como un River-Boca, o sin la tradición de un América-Chivas. Seguramente, sin tanta organización como un Bayern Munich-Borussia Dortmund. A lo mejor, sin la expectación de un Manchester-Liverpool. No, definitivamente no es un Benfica-Porto ni un Nacional-Peñarol… Es lo que tal vez ignoraste. A la sombra de aquellos grandes eventos se daba otro clásico. El clásico de quienes nacieron cerca de ti. De quienes comparten tu gentilicio. De tu vecino, de tu compatriota. Del que habla como tú. El clásico que puedes presenciar en vivo a pocas cuadras de tu casa. El que puedes celebrar como tuyo. Tal vez no seas hincha de ninguno de los dos grandes equipos del fútbol nacional (como yo), pero te queda más cerca que aquellos distantes Barcelona, Real Madrid, Juventus o Boca Juniors. Es que este sí te compete a ti. El ambiente lo puedes hacer tú. Eres parte de ello. Sin cristales que te separen, esta vez, rojos y aurinegros ponen el colorido directamente ante tus ojos. El retumbar de tus oídos ante cánticos que sí entiendes no es a través de cornetas. Te llega directo desde su génesis. Los gloriosos Caracas FC y Deportivo Táchira saltan al terreno de juego sabiendo que están por disputar algo que tal vez, sin explosión mediática mundial, ni euros, ni figuras mundialistas, es también, sin atenuantes, sin bemoles y sin discusión, un clásico. El gran clásico del fútbol venezolano.
Entrada de los equipos y ambiente en las gradas
Himno Nacional
Esta vez, llegan ambos en la punta. Por diferencia de goles, los tachirenses detentaban el primer lugar del apertura 2010. Quien ganara se colocaría solo en el liderato pero todavía con mucho torneo por jugar. El ambiente estaba listo. Los equipos también. Rodaba el balón y se empezaba a ver lo mejor del fútbol venezolano. Al inicio, el Deportivo Táchira, que contaba sus salidas por victorias, demostraba por qué había logrado tal cosa. Buen juego colectivo y sólida defensa. Walter Moreno y sobre todo Layneker Zafra se jugaron un gran partido. Más adelante, Pedro Fernández y Diego Guerrero se mantuvieron activos en la creación, pero esta vez, los delanteros del Táchira no lograron concretar. Renny Vega, el polivalente Franklin Lucena y un enorme Edgar Jiménez hicieron olvidar la baja de Bustamante por parte de los capitalinos. En el primer tiempo, el paral izquierdo de Vega le dijo que no a un remate del Táchira que pudo haber abierto el marcador y haber hecho justicia. La historia cambió en el segundo tiempo. Una discutida jugada de fuera de juego anuló un gol al Deportivo Táchira, pero luego fue el local quien llevó los tiempos. Al final, la visita sólo se defendía, eso así, impecablemente, gracias a la gran noche que tuvo Layneker Zafra. Esta vez no hubo goles… Pero el ambiente sobró. Un punto para cada uno que deja a los equipos empatados a trece puntos en la cúspide de la tabla, aunque la diferencia de goles favorece a los aurinegros.
Inicio del segundo tiempo
No lo pienso discutir con nadie. Esto en un clásico. Un clásico en el cual todos nosotros podemos contribuir a una ambiente que no tiene que envidiarle nada a nadie. Sin los euros de los grandes equipos de Europa. Sin la tradición, de momento, de los grandes equipos de Suramérica. Nosotros en Venezuela podemos, a pesar de las dificultades, dar una gran fiesta futbolística aquí en nuestro país. No voy a decir que es “posible”. Estoy convencido de que es una realidad.
No tienes que salir corriendo a buscar decodificadores de DirecTV para “vivir” un ambiente que llega mediatizado y frío a una pantalla, disputado por gente que no ha solicitado tu apoyo. Aquí la pasamos mejor que frente a una pantalla… Y tú tambien lo puedes hacer. Todos los domingos tenemos fútbol en nuestro país. Yo lo sé. Tú lo sabes, porque ya dejó de ser clandestino… Mejor que sea ClanDIEZtino.
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